Asociación cántabra de archiveros, bibliotecarios, museólogos y documentalistas

El debate sobre el “Archivo Lafuente” y los archivos

Desde la asociación profesional de archiveros, bibliotecarios, museólogos y documentalistas, ANABAD-Cantabria vemos con estupor y pena el debate acaecido en el Parlamento de Cantabria el pasado lunes 29 de mayo en torno a la utilidad e importancia del “Archivo Lafuente”. No queremos entrar en la polémica sobre si es beneficioso o necesario para Santander y Cantabria este mal denominado archivo, que no es tal, sino una colección de libros, folletos, documentos, fotografías, etc. Asimismo, tampoco vamos a entrar en cuál es la mejor formula para financiarlo, pues esto pertenece al ámbito político.

El principal objetivo de nuestra queja es hacer hincapié en la notable falta de respeto y aprecio de sus señorías hacia los archivos, valorando la importancia de los mismos únicamente por el número de visitantes que reciben y no por la labor histórico-social que éstos realizan.

Un archivo es el lugar donde se conserva documentación de índole pública y/o privada, tanto presente como pasada, que refleja el devenir histórico de un territorio y su población, así como su cultura pasada. De la misma forma, es necesario recalcar el papel que a día de hoy juegan los archivos como garantes de los derechos de los ciudadanos, algo que pese a su importancia se suele pasar por alto. A ellos acudimos a la hora de defender y demostrar estos derechos, hecho fundamental en un estado de derecho como el nuestro. Además, la tan necesitada y cacareada transparencia de la Administración Pública es imposible sin la presencia de los archivos. La ausencia de fondos documentales ordenados o la destrucción descontrolada de la documentación, práctica aún hoy en día en vigor, redunda en una mayor opacidad de los asuntos públicos y en la ausencia de la deseada transparencia.

 

Lamentablemente, el debate del pasado lunes giró, una vez más, en torno a lo que se resume cualquier debate político: lo económico. Esto nos lleva a lo que se ha convertido la cultura en Cantabria: una simple sirvienta del turismo y la economía. Nuestra cultura para nuestros políticos aparentemente solo tiene importancia en la medida que sirva como medio para atraer visitantes a Cantabria.

La cultura, la de Cantabria, la española, europea o mundial, pues esta no entiende de fronteras, la cultura de las élites o la cultura popular; la cultura actual, la que ahora mismo se está generando o la cultura del pasado… da igual, toda ella tiene sentido en sí misma, pues es la que nos define y nos hace como somos. Debemos tener muy en cuenta los centros que conservan este patrimonio: archivos, bibliotecas, museos, etc., ya que también forman parte de ella y tienen la importancia de ser sus valedores y difusores ante la sociedad, por lo que no deben de ser valorados por la capacidad de atracción turística o de medios de comunicación únicamente.

Así, por ejemplo, un museo como el de Arqueología y Prehistoria de Cantabria o las Cuevas de Altamira, no son solo importantes porque tengan un determinado número de visitas al año o puedan actuar incluso como motores económicos a nivel local. Su importancia sobre todo radica en lo que custodian y en lo que esos objetos nos puedan decir de nuestro pasado.

Precisamente las Cuevas de Altamira son un buen ejemplo de presión política para que abra sus puertas. Desde diversos ámbitos se lleva años insistiendo para que esto suceda, aún cuando los técnicos advierten del evidente peligro de deterioro de las mismas si esto llega a ocurrir. Este hecho, es otro claro ejemplo en el que se pretende anteponer el interés turístico y económico a la conservación del patrimonio.

Un país maduro y civilizado debe contar con políticos que entiendan que nuestra cultura y, en particular nuestro patrimonio histórico, no puede ser cuantificado económicamente, aunque su existencia pueda ayudar a su desarrollo, y deben poner los medios adecuados para que se conserve y difunda como lo que es y por el valor que tienen en sí mismos y no por el rendimiento económico que de él pueda obtenerse.

 

Junta Directiva de ANABAD- Cantabria